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¿Le está costando especialmente aprender a leer y escribir?
¿Tiene dificultades para escribir textos de forma ordenada?
¿Al leer, comprende el texto y extrae la idea principal?
¿Su hijo está en 2º de Primaria y confunde letras? ¿Lee silabeando?
¿Tiene dificultades en el cálculo? ¿Le cuesta entender problemas matemáticos?
El aprendizaje es un proceso continuo que se vuelve más exigente en cada etapa escolar. A menudo, nos encontramos con dificultades que pasaron desapercibidas en los primeros años y que se manifiestan con fuerza a medida que aumentan las demandas académicas.
A veces, los niños y jóvenes conviven tanto tiempo con estos retos que terminan normalizándolos. Sin embargo, las dificultades no tratadas no desaparecen solas; lo que en la infancia pudo ser un retraso en el lenguaje oral con el tiempo se transforma.
• Retos en la lectoescritura: lectura lenta, repeticiones, sustituciones u omisiones en la lectura de palabras, errores ortográficos, de acentuación, dificultad para organizar las ideas por escrito (entre otros).
• Carencias en la comprensión: en muchas ocasiones, leer les supone tanto esfuerzo que les impide entender el texto. También es habitual encontrarnos con niños y adolescentes con falta de vocabulario, lo que les condiciona a la hora de entender a fondo las materias y expresarse con claridad.
• El impacto digital: hoy en día nos encontramos con una realidad indiscutible, las nuevas tecnologías, con las que se tiende a abreviar las frases, ahorrando tiempo, y, con ello, empobreciendo los textos.
Abordar estas dificultades —tengan la edad que tengan— es fundamental, porque interfiere directamente en su rendimiento escolar, en su forma de comunicarse y, sobre todo, en su motivación y autoestima.
Para lograrlo, la implicación familiar es indispensable: a esta edad siguen necesitando que se les apoye y acompañe en el proceso.
Mediante la entrevista con la familia y el chico o chica, elaboramos la historia clínica. A su vez, realizamos una exploración al paciente estableciendo cuál es la línea base del tratamiento orientando a la familia.
Durante las primeras sesiones, continuamos con la valoración para elaborar el programa de intervención y establecer los objetivos específicos de cada caso.
La intervención siempre se lleva a cabo de manera individualizada, adaptándonos a las necesidades del paciente. Las sesiones tendrán una frecuencia semanal, con una duración de 30 minutos a 1 hora, dependiendo del caso. Orientamos a la familia y al paciente para que el trabajo continúe en casa.

La Dislexia es un trastorno específico de aprendizaje de la lectura con origen neurobiológico. Se caracteriza por:
• Lectura lenta (en relación a su edad).
• Dificultad para leer las palabras con precisión: omisiones, sustituciones, adiciones, … de letras o palabras.
• Falta de entonación.
• Suelen aparecer falsos arranques, largas vacilaciones o pérdidas de línea.
Estas dificultades provienen de un déficit en el componente fonológico del lenguaje que es el encargado del procesamiento de los sonidos del habla y realizar la decodificación grafema-fonema (letra-sonido). Suele ir acompañada de problemas en la escritura: faltas de ortografía, redacción pobre, textos sin cohesión ni coherencia entre las ideas, escasez de vocabulario, entre otras. Además de dificultades en la comprensión, debido al gran esfuerzo que les supone decodificar las palabras.
La dislexia puede coexistir con otros trastornos del neurodesarrollo como el Trastorno de Desarrollo del Lenguaje (TDL), el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y la Discalculia, entre otros. Estas dificultades interfieren en el rendimiento académico con un retraso en la precisión y/o velocidad lectora de al menos 2 años, lo que les condiciona para el resto de los aprendizajes escolares.
Los niños y adolescentes con trastorno de lectura presentan una capacidad intelectual normal pero un desarrollo de los procesos lectores por debajo de lo esperable en atención a su escolarización, edad y nivel intelectual. Es un trastorno persistente, aunque las manifestaciones vayan cambiando según la edad.
Nuestra intervención se centra en mejorar la lectura, así como la escritura, la ortografía y la comprensión. Nos enfocamos en desarrollar la conciencia fonológica y crear un hábito lector sólido desde el principio. Utilizamos actividades dinámicas y el método Glifing como complemento al tratamiento.
El objetivo principal es dotarles de las herramientas necesarias para compensar sus dificultades y potenciar sus aptitudes. Les ayudamos a adquirir habilidades académicas y estrategias de aprendizaje que impulsan su autonomía, su autoestima y la confianza en sí mismos.
La Discalculia es un Trastorno Específico del Aprendizaje de las matemáticas con origen neurobiológico. Se caracteriza por:
• Dificultad para comprender el sentido numérico: relación entre número-cantidad, mayor-menor, posicionar números en una recta numérica...
• Dificultad para leer y escribir números.
• Dificultades para recordar las tablas de multiplicar.
• Problemas en la ejecución de operaciones básicas (+, -, ×, ÷).
• Dificultad en la resolución de problemas, sobre todo para identificar la operación necesaria para llegar al resultado.
Todo ello proviene de un déficit en las áreas involucradas en el procesamiento numérico y en la memoria de trabajo numérico, encargada de retener información mientras se realiza el proceso mental. Puede coexistir con otros trastornos del neurodesarrollo, como la Dislexia, el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), entre otros.
La Discalculia interfiere en algunos aspectos de la vida cotidiana como puede ser leer la hora en relojes analógicos, calcular el cambio en compras, estimar distancias, tiempos, etc. Es habitual que desarrollen una actitud negativa hacia esta materia. Por eso es importante realizar un diagnóstico temprano, para comenzar la intervención y aportarles estrategias que les ayuden al aprendizaje.
Este trastorno no afecta a la capacidad intelectual, sino al desarrollo de las habilidades aritméticas, que se sitúan por debajo de lo esperable en atención a su escolarización y edad. Es un trastorno persistente, cuyas dificultades varían a medida que las matemáticas se vuelven más abstractas.
La intervención parte del ritmo que lleva cada niño/a, trabajando en tareas que le ayuden a desarrollar el sentido numérico y el razonamiento lógico desde el comienzo. Nuestro objetivo es dotarles de herramientas que les permitan avanzar, fomentando así la seguridad en sí mismos.
La Disgrafía es un Trastorno Específico del Aprendizaje que impide que se realice la escritura correctamente. Se caracteriza por:
• Letra ilegible, el texto resulta difícil de entender.
• Dificultad en la forma y el trazado de las letras: distorsiones, letras muy grandes o pequeñas), inclinación excesiva…
• Escritura lenta y laboriosa con relación a su edad.
• Incorrecta manipulación del lápiz.
• Mala postura al escribir.
• Espaciado irregular entre letras o palabras, no respetan los márgenes y tienen dificultades para mantener la línea recta.
Estas dificultades se relacionan con las siguientes causas:
-Falta de capacidad para planificar lo que se quiere escribir, para quién y para qué se escribe, gestionar bien el tiempo, revisar el texto y corregirlo.
-Ausencia de automatización de los procesos de la escritura.
-Déficit en las habilidades de procesamiento viso-perceptivo y en la coordinación motora fina.
-Falta de acompañamiento y atención al niño/a en la primera etapa del aprendizaje, entre otras.
La Disgrafía suele ir acompañada de problemas en la expresión escrita: errores ortográficos, gramaticales, de puntuación y acentuación, frases y oraciones inconexas o sin sentido… Además de una baja motivación hacia las tareas escolares debido al gran esfuerzo físico y mental que les supone escribir.
Puede coexistir con otros trastornos del neurodesarrollo, como la Dislexia, el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC) y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), entre otros. Estas dificultades interfieren en el rendimiento académico en cuanto a la calidad y/o velocidad de la escritura. Por ello, los niños/as se ven condicionados para tomar apuntes, realizar exámenes y expresar sus conocimientos de forma escrita.
Así pues, realizar el diagnóstico de forma temprana logrará disminuir el impacto en sus estudios. El trastorno de la escritura no afecta a la capacidad intelectual, sino al desarrollo de los procesos grafomotores que se sitúan por debajo de lo esperable en relación con su curso y edad.
Nuestra intervención se basa principalmente en tareas que ayuden a desarrollar la grafomotricidad, la organización espacial y la ortografía. Aportándoles estrategias que les permitan aprender a detectar sus errores en el texto y saber corregirlos. A medida que avancemos, ganarán seguridad en sí mismos y eso se reflejará en su producción escrita.
La Disortografía es un Trastorno Específico del Aprendizaje que afecta a la capacidad de escribir correctamente las palabras. Se caracteriza por:
• Abundantes errores ortográficos: dificultades para asociar la letra al sonido.
• Problemas en la aplicación de las reglas ortográficas: confunden letras que suenan igual o parecido, olvido de tildes y tienen errores de concordancia de género y número.
• Omisiones, inversiones, sustituciones y/o adiciones de letras dentro de una misma palabra.
• Dificultad en la segmentación de palabras: unen palabras que van separadas o separan sílabas de una misma palabra.
Estas dificultades se relacionan con distintas causas. A menudo, encontramos un déficit en el procesamiento fonológico y visual, encargado de almacenar la representación mental de las palabras y de aplicar las normas gramaticales de manera automática.
La Disortografía suele ir acompañada de problemas en la producción de textos: vocabulario pobre, falta de signos de puntuación y acentuación y dificultad para estructurar las frases y redactar de forma ordenada. Además, suelen generar rechazo a la escritura por el gran esfuerzo que les supone.
Puede coexistir con otros trastornos del neurodesarrollo, como la Dislexia, el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL), el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y la Discalculia, entre otros.
Estas dificultades interfieren claramente en el rendimiento académico. Por ello, los/as niños/as ven condicionado su aprendizaje en cualquier área que requiera expresión escrita. El trastorno de la ortografía no afecta a la capacidad intelectual, sino al desarrollo de los procesos de escritura que se sitúan por debajo de lo esperable en atención a su escolarización y edad. Es un trastorno persistente, aunque las manifestaciones van cambiando a medida que se dominan reglas ortográficas más complejas.
Nuestra intervención se basa principalmente en tareas que ayuden a consolidar la conciencia fonológica y la memoria visual. Otro de nuestros objetivos es crear estrategias de autocorrección. Su desarrollo permitirá mejorar su ortografía y aumentar su autoconfianza a la hora de escribir.
Al comienzo del aprendizaje de la lectura, algunos niños y niñas presentan más dificultades que otros, observándose un retraso en la adquisición de las habilidades que se necesitan tanto para leer como para escribir. El desarrollo lector de estos niños se produce de una manera más lenta, aunque esencialmente igual.
Las causas pueden ser diferentes: desmotivación, falta de estimulación, ambiente social o cultural desfavorable o retraso en alguno de los factores que intervienen en el proceso de aprendizaje de la lectura y escritura, por ejemplo, por dificultades previas en el lenguaje oral. No cabe duda de que lectura y escritura son necesarias para todos los aprendizajes escolares.
Por ello, lo más importante es la detección e intervención temprana. La edad es determinante en el tratamiento, puesto que con el tiempo las dificultades se afianzan. Bajo intervención logopédica, y junto con el apoyo de la familia, éstas mejoran notablemente.
En estos casos, comenzamos el tratamiento reforzando la conciencia fonológica, prerrequisito básico de la lectura. Para aprender a leer es fundamental reconocer y manipular los sonidos mentalmente, por ejemplo: silabear palabras, deletrear, … A su vez, para que la intervención sea eficaz, trabajamos simultáneamente la adquisición de vocabulario, así como la comprensión y la escritura.
Puede ser presencial o telefónica: nos comentáis vuestra situación y os orientamos sobre el camino a seguir.